Conflicto taxi España

La guerra del taxi en España

A pocos nos gustan los monopolios, ¿verdad? Tampoco la competencia desleal. Nunca. Entonces entenderéis la tesitura actual en el sector del taxi con la irrupción de las licencias de alquiler de vehículos (VLC). ¿Qué es lo justo? No es fácil determinarlo. Así es la guerra del taxi.

De repente, ¡competencia! 

Mi generación y las anteriores hemos crecido con un transporte público basado en autobuses, tranvías, cercanías, y ahora también bicicletas; y uno privado, monopolizado por el taxi (además de empresas de alquiler de coches). Así ha sido siempre. Hasta ahora.

En los últimos años han aparecido compañías como Cabify y Uber (entre otras) que a través de la solicitud de licencias de alquiler de vehículos, llamadas VLC, han comenzado a prestar un servicio personalizado a los ciudadanos, y además, más económico. Ello ha convulsionado el ecosistema en el que los taxistas de España llevan asentados durante años. ¿Un transporte privado más barato? Suena bien y justo, ¿no?

No lo ven del mismo modo los taxistas, que la pasada semana procedieron a ejercer su derecho a huelga en Madrid y Barcelona, y que es tan sólo un primer movimiento dentro de la guerra del taxi hasta desembocar en una huelga indefinida en un futuro cercano. Su argumento: la competencia desleal que estos nuevos servicios protagonizan.

huelga taxis

 

Una regulación del sector, en entredicho 

Una regulación del sector para nada completa, tampoco ayuda en demasía a arrojar luz sobre la controversia. Según el escrito, se debe conceder una VLC por cada 30 taxis. En la actualidad, existen 6.000 por 65.000 de taxis, lo que supone 1 por cada 11 taxis, muy lejos de lo que la ley exige.

Para más inri, en el horizonte aparece una nueva liberalización de licencias de alquiler de vehículos, que permitirá a los emergentes modelos de transporte en ciudad incrementar su flota de coches, tanto en Madrid como en Barcelona, que ya está cercana a los mil vehículos.

Pero si esto es así, antes debería acometerse una variación de la presente regulación del sector para modificar la regla de una licencia VLC por cada 30 taxis, ¿no? La asociación de taxistas tiene la palabra de Ínigo de la Serna, ministro de Fomento, de proteger sus derechos endureciendo los controles sobre el mercado en el que operan empresas como Cabify y Uber. No obstante, quien otorga las licencias VLC son los ayuntamientos y CCAA, por lo que sigue sin esclarecerse quién tiene la última palabra sobre el asunto.

Uber

El pago de la licencia, quid de la cuestión 

Lo que obviamente entendemos que exacerba al gremio de los taxistas es el pago (alto) de su licencia para poder trabajar como transporte privado. Un gran puñado de miles de euros que, a sus ojos, les legitimiza para tener privilegios sobre otros medios de transporte. Sin duda, comprensible su demanda.

Ahora bien, ¿es caro el servicio de taxis? Según las ciudades, muchísimo. En Zaragoza, por ejemplo, no puede ser que de Paseo María Agustín a la estación Delicias, cueste más de 7€. Una barbaridad. Carísimo en comparación con el servicio en una enorme ciudad como Madrid. ¿Por qué pagar tanto si ahora hay otras alternativas más económicas? No veo justo tener que doblegarnos a las tarifas de los taxis porque sólo exista esa posibilidad. Ahora, gracias a las licencias VLC, podemos pagar precios más acordes al trayecto recorrido. Lo que se denomina liberalizar el mercado.

El móvil vuelve a revolucionarlo todo 

Como no, a través del móvil, el negocio del trasporte público se transforma. El pasado mes de diciembre, por ejemplo, la empresa eMov añadió un total de 500 nuevos vehículos a su servicio de alquiler de coches sin conductor, donde a través de una aplicación móvil, el usuario localiza un vehículo y lo conduce a razón de 0,24 euros el minuto.

app móvil taxis

Otra compañía que opera del mismo modo, es Car2Go. Sólo en Madrid, eso sí. 500 pequeños Smart eléctricos de dos plazas se pueden ver circular diariamente por la capital de España. Y así, otras empresas como BlueMove o Social Car. También de alquiler de motos, gracias a eCooltra. Siempre por medio de nuestro smartphone y la app de la empresa. Así de fácil.

La solución al conflicto, en manos del Gobierno 

Todo parece pasar por mesas de negociación entre los protagonistas del conflicto para buscar una regulación adecuada al siglo que nos compete. Sin monopolios. Sin agravios económicos.

Se me ocurre una compensación a los taxistas por el pago de sus licencias de un 30% de esa cuantía (teniendo en cuenta que ya han amortizado parte con los años trabajados), o una considerable reducción de los impuestos a pagar. O su supresión durante un periodo determinado de años. Sea como fuere, no soy yo el encargado de solucionar el asunto, pero hay muchos puntos a mejorar para buscar la justicia para ambas partes, profesiones y usuarios.

Conclusiones 

La coyuntura del sector está mal regida. En eso coincidimos todos. Toca reestructurar las bases para buscar el equilibrio y la justicia. No es posible que estemos supeditados a tarifas desorbitadas de los taxis por ser el único transporte privado posible, y porque tengan que amortizar la alta licencia pagada. No es culpa del usuario de a pie. Tampoco que ahora se liberalice el mercado, se abra la veda de licencias VLC sin compensar a “la vieja guardia”.

Lo que está claro es que nuevas vías de transporte son bienvenidas por los usuarios. Pagar menos (y más acorde) por un servicio que era y es caro. Pero se ha de ejercer una transición sensata y justa con el sector del taxi. ¿Creéis que alguna otra manera de solucionar el conflicto? ¿Os posicionáis a un lado u otro?

 

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